sábado, 17 de febrero de 2007

poemas

soledad

DE LOS FANTASMAS EN AQUEL MOMENTO SUENA LA HORA EN TANTO QUE DICHOSOS ELLOS SE SIENTEN, Y EL OSCURO VINO SE BRINDAN MUTUAMENTE, Y CON SUS PÁLIDOS LABIOS SORBE LA NOVIA EL VINO ROJO INVÓCAME EN TU OCASO, Y ESTARÉ AHÍ, SERÁ LA GLORIA COMO LA LUZ DE LA MUERTE QUE ILUMINA TU ROSTRO, LA MUSICA PENETRA EL VACÍO, Y LA CAMINATA CALLADA DE LA VIDA,DE ESE SILENCIOSO IR HACIA LA MUERTE, NUESTRO TIEMPO.Y LLENA Y DICE LO QUE EL SER HA CALLADO PARA NUESTRO INTELECTO.POR ESO LA MÚSICA ES ARTE DE SOMBRAS: SE ESCUCHA MEJOR EN EL SILENCIO Y LA SOLEDAD PARA Q PUEDA OCUPAR SU TRONO.




LA LLUVIA HUMEDECE SUS ROSTROS SON TESTIGOS SILENCIOSOS DE CADA ANOCHECER. LA LUZ DE LA LUNA DESTELLA EN CADA UNA DE SUS LÁGRIMAS. LLORANDO UN OLVIDO DEL TIEMPO. SUS RECUERDOS YACEN EMPOLVADOS, DEBAJO DE SU FRÍO PECHO Y SUS GRITOS APENAS SE DISTINGUEN ENTRE LA NIEBLA Y EL FRÍO. ELLOS ESCUCHAN LOS SUSPIROS DE LOS MORTALES, MAS APENAS SE PERCIBE SU RESPUESTA, DÉBIL COMO UN CORO DE MUJERES SUSURRANTES. AQUÍ LA NOCHE Y EL INVIERNO SON ETERNOS.









Un Romance Gótico - Rosas Rojas Para La Ramera Del Diablo Minuetto vespertino en un castillo al lado del mar. Una joya más radiante que la Luna bajó su máscara para mí, La más sublime criatura que a los Dioses, llenos de fuego, maravillaría haciéndose su Reina... Pulverizando el aire con Su fragante deseo y mi corazón se devanó con grave poesía... De la gracia cai enamorado de Su perfume y seducción felina y unos ojos de un bosque de jade que guardaban la puerta de lo más impuro. "Con eróticas, densas fantasías entre esta cálida noche de otoño ella me acunó lejos de la rica mascarada y juntos nos unimos en la luz de la Luna al abrirnos nuestras venas." Luna perlada, ¿qué hechizo lanzaste sobre mí? Su beso helado enfebrecía mi cuello como olas susurrantes sobre la playa de Aquerón. En un remolino de voces dulces y estatuas que los moribundos árboles tornaban fantasmales esta libertina seductora de negro me tomó... En un pálido amanecer de azur como Ligeia renacida, me libré de mi sueño - sepulcro, en un campo de hierba cubierto por la niebla marina, donde figuras de piedra, abandonadas se lamentaban de Su espectro. Confuso y débil, y sin embargo repleto de pasión, yo ansiaba overturas pasadas. La maldición de no descansar y su ardiente caricia venían a mí mucho más de lo que mi alma podía soportar... Yo, empeñado de una vez a verla de nuevo, tambaleándome por la inercia de la medianoche, sin ni siquiera saber su nombre, en un delgado precipicio sobre un abismo carnal, bailé como un acólito ciego. Borracho de vino tinto, sus labios muertos sobre los míos se difundieron con el perfume de la noche. Durante horas registré los terrenos que me rodeaban, en vano, por si nos encontrábamos. Cuando las nubes de la tormenta estallaron, ceniciento, fatigado, busqué refugio en un cementerio. Dormid, sueños guardianes, corrompidos hasta ser pesadillas por un vacío sin sol. Señora de lo oscuro, ahora sé lo que eres. Gritos hechizan mi sueño, arrastrados por pesadillas que tú has unido en matrimonio. Lamia y los Lemures desovaron tu libertinaje para atrapar mediante el engaño mi carne. Retrato de la Condesa muerta. Un dolor profundamente manchado que he soñado, ostentó la extinción, castigo de la vida, dejando poca fuerza para sellar esta tumba hecha ruinas... Pero el néctar envenenado que hay dentro de mí me impulsa el deseo fervoroso y el propósito mórbido de buscar a través de vestiduras de tela de araña el lugar donde ella se desvanece, Diosa del cementerio, de la tempestad y la luna. En intachable belleza fatal, su propia faz obliga a contemplar un cielo donde compañías de fantasmas cayeron para llevar luto por la pérdida del dios en el más negro terciopelo arropado por su caída como una delgada silueta. "Fugaz, ennsombrecido, eres conocedor de mi pecado. Secretos mudos, ¿inflingiríais vosotros las crueles luces del día sobre mi piel? ¿No deseas adorarme con sacrificio carmesí de forma que mi vulva se estremezca contra tu beso y llore con vida recién encontrada?" Rosas rojas para la ramera del Diablo... Ángeles oscuros saborean mis lágrimas y susurran réquiems hechizantes suavemente a mi oído. Las luminiscencias de leño podrido han atraído abominaciones aquí... Pulso nocturno Mis venas se derraman en sus aguas desgarradas por los labios por mí más amados. Inundado en sus pérfidas orillas donde una sombra axfisiante sobre las estrellas tiñe de ébano las tumbas donde los amantes se prostituyen como el serafín y Nahemah

GOTICOS
Create your own FREE website at Freewebs.com! Play games at Miniclip
_uacct = "UA-230305-2";
urchinTracker();